Mi sobrina Maya, que vive en Londres, me envió ayer algunas fotos de su visita al Museo de las Marcas. Dijo que le recordaba a mí. Bueno, no podría sentirme más halagada. Y por supuesto, para mí visitar este museo sería como Disneylandia con marcas.

Pero, ¿cuál es la historia detrás de este Museo tan singular?

Hace más de cincuenta años, el historiador del consumo Robert Opie comenzó a desentrañar la fascinante historia de cómo habían evolucionado los productos de consumo y la promoción en el Reino Unido, desde la época victoriana.

“Se me ocurrió la idea de conservar el embalaje, que de otro modo seguramente desaparecería para siempre. La colección ofrece evidencia de un sistema comercial dinámico que ofrece miles de artículos deseables de todos los rincones del mundo. Podría decirse que es una hazaña más compleja que enviar al hombre a la Luna, pero aun así, se da por sentado”.

¡En sus marcas, listo, salida al Museo de las Marcas!

En 1975, Robert tenía suficiente material para realizar su propia exposición, The Pack Age, en el Victoria & Albert Museum. En 1984 abrió el primer museo dedicado a la historia del embalaje y la publicidad en Gloucester.

Un nuevo Brand Museum en Notting Hill

A principios de la década de 2000, la colección necesitaba un nuevo hogar. Con la ayuda de la agencia de marca global pi Global y los patrocinadores fundadores Cadbury, Twinings, Vodafone, Diageo, Kellogg’s y McVities, el Museo se convirtió en una organización benéfica en 2002 y abrió sus puertas en Notting Hill, Londres.

Después de diez años de éxito, el edificio del Museo se le quedó pequeño y en 2015 se trasladó a un sitio más grande y cercano, a la vuelta de la esquina del mundialmente famoso Portobello Road Market. El proyecto de reubicación agregó nuevas galerías, espacios para eventos y jardín.

Un lugar para mirar, aprender y debatir

El Museo presenta exposiciones temporales, charlas, seminarios web y talleres para crear y debatir ideas y examinar el papel de las marcas en la historia y el mundo moderno. También lleva a cabo un programa de aprendizaje para escuelas y universidades, que atrae a más de 20.000 estudiantes al año.

Me encanta la idea de un museo de marcas. Vivimos inmersos en las marcas, forman parte de nuestra vida, nos describen, las admiramos o criticamos, las compramos, las comparamos y las seguimos en las redes sociales, y no podemos imaginar nuestra vida actual sin ellas.